Prólogo
Aquella última noche que decidió volver y no volver para siempre, sí llegué, pero llegué tarde. Y aunque corrí para alcanzarte, no lo logré. Sin embargo, guardé la esperanza de encontrarte, pero me quedé con todo guardado en aquella noche de diciembre.
Lo que me faltó por decir es mi última carta. No para que vuelvas, sino las palabras que me faltaron por decirte. Palabras que revivieron una tarde cuando escuché la canción que me dedicaste, "solo por ti", de tu cantante favorito. Revivieron todos los recuerdos, todo lo que tenía por decir.
Te escribo desde el tiempo y la distancia, donde ya no te puedo alcanzar, donde decidiste volverte un recuerdo que no puedo soltar. Si el destino cruza esta carta en tu camino para que la leas, es porque por fin pude decirte todo lo que me guardé y lo que no conociste.
Siempre serás mi ángel grandote, aquel al que le solté las alas y deje ir por miedos y dudas, pero que siempre amé incluso en la distancia. Mi primer y único amor, donde mi cuerpo y mi alma jamás encajaron ni permitieron que otro fuera el dueño. Por eso nació lo que me faltó por decir.
Espero se sientan identificadas en recordar ese gran amor de tu vida o motivada en encontrarlo
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